Roque Sevilla, 5 décadas de Emprendimientos

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Fue alcalde de Quito entre 1998 y 2000; ha fundado varios emprendimientos de diversos campos y actualmente es CEO de Grupo Futuro. Este pasado Septiembre, recibió el Premio 2016 Pure Awards, en la categoría de Contribución al Turismo Vivencial. Soy Roque Sevilla. Nací en Quito, en 1947. Me gradué de economista en la Universidad Católica y a los 41 años fui a estudiar Administración Pública en la escuela John F. Kennedy de Harvard. En la actualidad soy el presidente del Grupo Futuro, que aglutina 14 empresas, entre ellas Metropolitan Touring, Salud S.A., Seguros Equinoccial, entre otras. Sentí el impulso del emprendimiento desde muy joven. Tenía 20 años y vivía en Alemania. Había estudiado dos años de Ingeniería Química y un año y medio de Ingeniería Maderera, porque en ese entonces se pensaba que la industrialización era el futuro del país. Paradójicamente, más de 20 años después, la vida me llevó por el camino del turismo que, de alguna manera, prefiere los árboles vivos.

En 1967 tuve mi primera empresa que distribuía equipamiento químico a colegios y universidades. Tenía la representación de una casa alemana. Hice algunos negocios interesantes. Luego, cambié por completo de negocio y me pasé a la joyería. Junto a un socio contratamos 12 joyeros de Chordeleg, en la provincia del Azuay, para que fabriquen las joyas que diseñaba Hernán Crespo Toral, que se inspiraba en la cultura La Tolita. Nos iba muy bien. Los joyeros realizaban un hermoso trabajo hasta que un día, el tío de uno de ellos mandó pasajes para que fueran a Australia a practicar su oficio. Nunca más supe de ellos, pero a mí me quedó la certeza de que lo mío era la economía y la gestión empresarial.

“Si uno se siente cómodo con el trabajo que tiene, es probable que nunca vaya a emprender.”

Tengo una tendencia natural al emprendimiento, nunca me sentí empleado, sólo una vez tuve un trabajo de medio tiempo en la Embajada Alemana, pero no me gustó mucho. Es una cuestión de visión del mundo: si uno se siente cómodo con el trabajo que tiene, es probable que nunca vaya a emprender. Siempre he dicho que debemos dedicarnos a lo que nos mantiene tranquilos. Si alguien está muy feliz con enseñar, dedíquese a la docencia. Si a uno le gusta ser solidario y curar a los enfermos, entonces hágase médico. Un emprendedor empresarial funciona con la misma lógica, se necesita vocación, conlleva tener la visión de hacer cosas a futuro, no tener miedo al fracaso, tener el valor de levantarse cada vez que a uno le va mal -que es lo más probable- y seguir en la lucha.

“Si el riesgo es el pan de cada día, los fracasos son la mantequilla para acompañar.”

Si el riesgo es el pan de cada día, los fracasos son la mantequilla para acompañar. El emprendedor empresarial debe afrontar situaciones muy duras. En mi caso puedo dar dos ejemplos: el primero fue cuando fundamos Tecniseguros, parecía que había demanda y el rato menos pensado estuvimos en una situación complicada que no me permitió cobrar mi sueldo un año y medio. Entonces se presentó la oportunidad de asegurar los túneles de San Juan y El Placer, allá por los años 70, y nosotros nos lanzamos a desarrollar un producto que nadie tenía. Para eso, seguimos un curso en Skandia, una compañía sueca de seguros; eso fue lo que salvó a Tecniseguros. Fue un negocio muy importante que nos puso en una situación de relevancia.

“Hay que cambiar la estrategia, cuando cambia el escenario.”

El segundo ejemplo lo considero como el más patético y fue la compra de Metropolitan Touring, en junio del 2001. Dos meses después, en septiembre, se cayeron las Torres Gemelas y nadie quería volar. Nadie quería hacer turismo y nuestros barcos, aunque contaban con tripulación, comida y combustible, no salían con 90 personas sino con 7. Luego vino la guerra de Irak, el Sars (la gripe aviar china) y eso produjo temor en el viajero. El resultado fue que tuvimos dos años de pérdidas gigantescas.

Pero soportamos el golpe y luego nos levantamos. En ese momento quizás no lo veía tan claro como ahora, pero la oportunidad está ligada a la crisis; sin embargo, hay que estar preparado para tomar decisiones rápidas y asumir los riesgos. Hay que cambiar la estrategia cuando cambia el escenario.

“En negocios, creo que lo único seguro es el fracaso.”

El peor enemigo del ser humano y por ende del emprendedor es el miedo, ya que rompe todo y genera actos odiosos. El miedo a emprender, a pensar en qué me va a pasar mañana, no permite continuar después del primer fracaso. Normalmente un emprendedor arranca con mucho entusiasmo, pero cuando le va mal ya no lo vuelve a intentar.

Sin embargo, una vez que ha pasado lo peor, el espíritu y la vocación de emprender siguen ahí, intactos.

A lo largo de estos años me he dado cuenta que el éxito depende de algunos factores, como hacer las cosas con alegría, ética, respeto hacia las personas y respeto por la estética. Se debe buscar alianzas y tener momentos de ocio. De una u otra manera, el emprendedor duerme mal, se acuesta con preocupaciones o se despierta con ilusiones, cuyo efecto es el mismo. Pero con el tiempo, uno se termina acostumbrando a eso.

El mejor ejemplo que recibí para la vida y los negocios fue el de mi padre: Juan Sevilla Delgado, que ostentó cargos como embajador de Ecuador en Alemania, gerente de la Empresa Eléctrica, entre otros. Mi padre era un hombre extremadamente celoso de la ética. Fue educado dentro de los principios fundamentales de la moral, del respeto y del trabajo. Su influencia ha marcado mi comportamiento personal y empresarial.

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