El poder de las emociones en la era del Networking

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Pasamos preocupados por adquirir conocimientos académicos y técnicos para fortalecer nuestra carrera como líderes de empresas. ¿Es suficiente saber más para ser más? ¿Qué competencias se miden en un líder en la era del networking?.

Cuando comencé a estudiar ingeniería civil en Georgia Tech, pensaba en la importancia de desarrollar una inteligencia numérica. ¡Eres un dios!, dominas la ingeniería y los números son tu vida. ¿Manejar personas y sus emociones? Secundario, nada en qué concentrar esfuerzos.

En Stanford, durante la maestría en Ingeniería Civil, además de mi especialización en estructuras, tuve la oportunidad de estar expuesto a clases de negocios y administración. Comencé a pensar que debe existir algo más que simplemente los números y me di cuenta lo indispensable que es el desarrollo de las habilidades blandas para el éxito al guiar una organización, lo que he venido fortaleciendo para llegar a ser un mejor líder en Tracklink.

Ken Robinson en su libro “The Element”, refuerza que la inteligencia no reside exclusivamente en ser bueno en lo que el mundo cree que es importante: matemáticas y comunicación. En cambio, debe ser una medición de tus habilidades naturales y cómo vas desarrollándolas.

Inteligencia emocional

 

Uno de los aspectos de inteligencia, que es crítico para un líder y lo introdujo Daniel Goleman con su investigación, es lo que él llamó y ahora todos conocemos como inteligencia emocional. Goleman identificó que la inteligencia emocional es dos veces más importante para producir resultados que el coeficiente intelectual (IQ) y las habilidades técnicas. Esta es aún más importante cuando se trata de posiciones de liderazgo y significa el 90% de la diferencia entre los mejores líderes y el resto.

¿Qué exactamente es la inteligencia emocional?

De acuerdo a Goleman, la inteligencia emocional tiene cinco factores:

  1. auto-reconocimiento
  2. auto-regulación
  3. motivación
  4. empatía
  5. habilidades sociales

Todas están interconectadas, y trabajar en cada una de ellas influye positivamente en el desarrollo de las demás.

El auto-reconocimiento y la auto-regulación nos ayudan a reconocer nuestras emociones y a saber reaccionar cuando las generamos. Hace dos años tuve la suerte de estar con una persona que me ayudó a identificar de mejor manera las emociones: cómo se generan, por qué se generan y cómo “administrarlas”. Desde entonces, he podido usar este hallazgo para mi auto-reconocimiento, mi auto-regulación, y para poder identificar las emociones y sus raíces en los demás, en particular con mi equipo de trabajo. Esto se vuelve un factor de éxito porque al reconocer, podemos abiertamente hablar de los problemas que enfrentamos y cómo estos nos hacen sentir.

Emociones

 Existen miles de emociones que tenemos constantemente, pero quiero argumentar que hay 6 básicas: rabia, miedo, tristeza, alegría, ternura y erotismo.

La rabia es esa emoción que tenemos cuando sentimos que algo es injusto, o sobrepasan nuestros límites físicos o psicológicos. Sin embargo, los límites que yo tengo, pueden ser distintos para alguien más: lo que para mí es injusto, puede no serlo para otra persona. Yo he encontrado que alejarme de la situación y dejar que la rabia se vaya, es lo mejor, pues en esos momentos se pierde la habilidad de razonar; esperar, ayuda a que esa habilidad regrese a su estado normal.

La rabia también se puede contrarrestar con alegría. Yo sé qué me lleva a la felicidad y a penas siento rabia, podría ver la foto de mis hijas y perder esta emoción.

Miedo es cuando crees o piensas que puedes perder algo que es valioso para ti. Al igual que la rabia, lo que para unos es valioso, para otros no lo es. Por eso, a veces no entendemos por qué hay personas que le tienen miedo a las alturas o a volar. El miedo, en mi opinión, es más difícil de combatir que la rabia. Hay varios mecanismos para quitarnos el miedo:

  1. Aceptar la posibilidad de que suceda y que lo que se puede perder no es tan importante
  2. Reducir las posibilidades de que suceda
  3. Sentir ternura

El miedo en muchos casos nos paraliza y no actuamos, generándonos estrés que incluso nos puede llevar a sentir rabia.

La tristeza la sentimos cuando algo importante para nosotros ya lo hemos perdido. Muchas veces pensamos que lo mejor para la tristeza es distraer la mente, pero realmente la única manera de dejar de sentirla es pasar por el proceso de duelo y aceptar la pérdida.

Las tres emociones descritas anteriormente se definen como “negativas”. Pero las emociones existen y debemos entender que son parte de lo que somos. En mi opinión, lo importante es saber reconocer las emociones y por qué se generan.

La otra cara de la moneda, son las tres emociones que podríamos llamar como positivas: alegría, ternura y erotismo.

 

Alegría es el estado en donde nos sentimos gratos, plenos, y llenos de júbilo. Mucho se habla ahora sobre esta emoción, incluso hay una tendencia sobre la felicidad muy importante actualmente liderada por un grupo de psicólogos muy reconocidos como Dan Gilbert, Martin Seligman, Tal Ben-Shahar o Shawn Achor. De lo que más me ha gustado en toda esta tendencia es que la felicidad, o llegar a sentirte alegre o feliz, lo puede generar uno mismo, aunque dependa de factores externos muchas veces. Me gusta mucho el hecho que haciendo ejercicio, dando gracias, haciendo actos de caridad, siendo espiritual (meditar o rezar), son cosas muy sencillas que nos hacen felices. Esto lo podemos hacer un hábito en nosotros, pues la alegría está a nuestro alcance.

La ternura es ese sentimiento de cariño que sentimos cuando vemos a alguien querido o cuando vemos algo que nos produce amor. Es cuando sentimos que queremos abrazar a alguien.

El erotismo, que a veces se piensa exclusivamente como el placer sexual, realmente es el sentimiento de placer en general. Podemos sentir placer al comer, cuando estamos en la playa acostados escuchando el mar, o incluso lo que sienten los alpinistas cuando llegan a la cumbre de una montaña, a pesar de haber pasado por muy malos momentos para llegar.

Motivación

 Después de haber hablado de las emociones y de cómo manejarlas, es hora de hablar de motivación. En este caso, quiero hablar específicamente sobre un concepto que se llama motivación total (Total Motivation o ToMo en inglés) explicado por Neel Doshi y Lindsay McGregor en “Primed to Perform”. ToMo describe 6 factores críticos para la motivación. Tres de esos son positivos: propósito, juego y potencial, y tres negativos: presión emocional, presión económica e inercia. Los positivos aumentan la motivación y los negativos la disminuyen.

Propósito es tener una guía que va más allá de uno mismo. A veces eso lo llamamos “la razón de haber venido a la Tierra”. En las compañías, se busca que el propósito personal esté alineado con el de la misma.

Para todos es muy importante que sepamos a dónde queremos llegar, qué y por qué lo queremos conseguir.

Juego se refiere a si nos gusta lo que estamos haciendo. Considero que es sumamente importante para la motivación. Es crítico que lo que hagamos nos encante, y que seamos buenos para eso. Cuando encuentras esa combinación, “brillas”, como menciona Ned Hallowell en su libro. El diseño del trabajo apoya este concepto. Podemos diseñar los trabajos para que sean más divertidos y apoyen a las personas que han encontrado la intersección entre lo que les gusta, y lo que son buenos haciendo.

Potencial existe cuando percibo que lo que estoy haciendo contribuye con mi crecimiento como persona y como profesional. Me acuerdo claramente cuando estaba en la Universidad y quería hacer pasantías sin pago para aprender. Estaba muy motivado de aprender de los mejores, y sobre todo, de saber si realmente lo que estaba estudiando era lo que me gustaba.

No importa a lo que nos dediquemos, estos tres elementos siempre elevarán nuestra motivación, harán que queramos aprender cada vez más y convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos.

Presión emocional es lo que sentimos cuando hacemos algo porque nos sentimos culpables o avergonzados si no lo hacemos o porque sentimos presión por hacerlo. Este factor externo, o motivación extrínseca, como lo llaman algunos, realmente no te ayuda a aumentar tu motivación.

Presión económica existe cuando trabajamos por el dinero exclusivamente. Con esto no quiero decir que el dinero no es importante, si no que si es la razón por la cual trabajas, significa que no vemos valor en el trabajo o en lo que hacemos.

Finalmente, inercia existe cuando trabajamos porque ayer también lo hicimos, sin ninguna razón por hacerlo, simplemente porque así lo hemos hecho siempre.

Estos tres elementos lo que hacen es que baje nuestra motivación. Por eso, lo recomendable es que trabajemos en los positivos y con eso disminuir los negativos.

Empatía

Empatía se refiere a poder ponerse en los zapatos de los demás y realmente conocer sus preocupaciones, problemas y emociones. Para mí, la empatía se da a medida que estamos atentos a entender lo que transmite la otra persona, pero también realmente a conocer a las personas a través de conversaciones. En mi caso, ha requerido mucho más trabajo, pero repitiéndolo constantemente he logrado que se convierta en un hábito.

Habilidades Sociales

 Las habilidades sociales se refieren a qué tan bien nos interrelacionamos con los demás. Una técnica que muchos conocen para esto se llama “networking”. Confieso que esto también para mí fue un reto. A medida que ha pasado el tiempo, he visto que me ha servido mucho el querer conocer de otras culturas, otros puntos de vista, otras formas de hacer las cosas, y aprender de todo esto me ha hecho una mejor persona. Ahora me gusta conocer otras personas y me siento cómodo hablando en público.

Después de haber hablado sobre la inteligencia emocional y sus componentes, quisiera que te preguntaras lo siguiente:

¿Cómo está tu inteligencia emocional? ¿Has estado conscientemente pensando en cómo identificar mejor tus emociones y manejarlas? ¿Actualmente, lo que haces lo haces por los factores de motivación correctos? ¿Quieres realmente entender por lo que pasan los demás (sus emociones, sus preocupaciones, sus problemas)? ¿Has pensado en tus habilidades sociales como una manera de aprender y convertirte en una mejor versión de ti mismo?

Si te puedo hacer una recomendación que ha funcionado en mí, diría que comiences con lo que se te haga más fácil. A medida que vas convirtiendo los factores de inteligencia emocional en buenos hábitos, te convertirás en una persona exitosa.

Robert Wright

CEO de Tracklink

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