Un propósito claro, paso clave para el éxito emprendedor

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Muchas veces cuando nos planteamos iniciar una empresa partimos por elaborar su plan de negocio y casi seguramente acabamos abandonando el proyecto, o fracasando con él. Y es que el plan de negocio nos puede relatar el posible rendimiento financiero del ejercicio emprendedor, pero nos dice poco acerca de su verdadera esencia, que es la que a la larga determina si uno ha de tener o no éxito en su emprendimiento.

El ejercicio que te propongo a continuación parte por entender que antes de elaborar el plan de negocio debes tener claro si éste se ajusta o no a los ideales que te has trazado con tu vida, más allá de la ejecución de una tarea, o del cumplimiento de unas metas económicas. El primer paso clave del éxito empresarial es la alineación del propósito personal del emprendedor con el del negocio que está emprendiendo. Iniciar un negocio por las razones equivocadas puede es de seguro un factor determinante del fracaso.

¿Para qué estás?

Te has preguntado alguna vez “¿para qué estoy en este mundo?” La respuesta a esta pregunta esencial de la vida puede tomar varias direcciones, así que te propongo responderla a continuación buscando identificar las causas últimas del propósito de tu existencia.

Cuadro 1. Señala la razón o razones para las cuales estás vivo

 

 

Yo ………………………….. ……………………….. estoy en la vida para:

(aquí tu nombre completo)

1.

 

2.

 

3.

 

4.

 

 

 

Stephen Covey, el autor del famoso libro los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva, relata haber realizado esta pregunta  a cientos y miles de personas, habiendo descubierto que al final del día los seres humanos vivimos para satisfacer 4 grandes motivaciones, que al ser definidas por cada individuo, se constituyen en los motores esenciales de su existencia. Estos 4 grandes motivadores esenciales corresponden a verbos en infinitivo que Covey los identifica como “las 4 L´s” por su significado en inglés, para volverlos más fáciles de recordar.

Los 4 grandes motivadores existenciales

  1. LIVE: VIVIR. Vivimos para sentir que estamos vivos. Para disfrutar, para ser felices, para lograr metas y volver a empezar, para oler las flores, mirar los atardeceres, dormir en paz y para sentir que estamos vivos.

 

  1. LOVE: AMAR. Vivimos para amar. El sentimiento más noble del ser humano es poder entregar nuestro afecto a otros seres cercanos y ser retribuidos en él. Amar en sus diferentes variaciones, desde la del cariño a nuestros padres o a nuestros hijos, el afecto por nuestros amigos y compañeros, hasta el amor apasionado y profundo que nos junta a otro ser humano por el resto de los días.

 

  1. LEARN: El ser humano es un buscador insaciable de nuevas experiencias que le permitan construir reflexiones y conceptos. Las múltiples inteligencias que posee lo llevan a ejercitarlas de diversas maneras y poner en práctica nuevas alternativas. Vivir para aprender es una condición inherente a la naturaleza del homo sapiens.

 

  1. LEAVE A LEGACY: DEJAR UN LEGADO. Vivimos para trascender el tiempo y el espacio de nuestra propia existencia. La posibilidad de dejar un legado tiene que ver con la condición superior del ser espiritual que todos llevamos dentro. El mundo que habitamos por un breve espacio parece no ser suficiente y necesitamos sentir que hemos hecho algo en él. Quizás no todos somos conscientes de esta motivación esencial, pero de seguro la manifestamos en nuestras acciones que miran al futuro. Vivimos para no ser olvidados.

Muy probablemente los motivadores personales que son el motor de tu existencia se ubican en uno o varios de los cuadrantes señalados por Covey. Ya sea que tu motor es “vivir la vida en confort, alegría y felicidad” (LIVE); o quizás “entregarlo todo para que mi familia y mis seres queridos sean felices y tengan una vida digna” (LOVE); o tal vez “aprender lo que sea posible de aquello que me apasiona”, o “enseñárselo a otros”, que es solamente otra manera de aprender (LEARN); o quizás hacer todo esto para “contribuir a la construcción de un mundo mejor” (LEAVE A LEGACY).

Revisa tus respuestas y asigna a cada una el cuadrante que le corresponde.  Más allá de saber en cuál de los cuadrantes han caído tus respuestas, lo que verdaderamente importa es que ahora conoces que todo lo que hagas, incluido tu emprendimiento y el trabajo que él te demanda, debe tener una alineación coherente con ese propósito fundamental de vida, que es lo que verdaderamente te moviliza hacia ser lo mejor de ti mismo.

Ahora estás listo para completar la frase del siguiente cuadro:

 

Yo ………………………..    ……………………….. vivo para:

 

1.

 

2.

 

3.

 

4.

 

 

 

Una vez que hayas alineado el sentido del negocio que buscas emprender, o que ya has emprendido, con tus propósitos de vida, podrás orientar los  objetivos del emprendimiento, definiendo claramente aquello que el negocio te va a permitir lograr en tu vida, relacionado con tus motivadores esenciales.

No basta con ser “exitoso”, hay que definir qué es exactamente el éxito para ti. ¿Es acaso lograr libertad financiera? ¿o libertad de tiempo para dedicarte a tu familia?, o ¿espacio para encontrar las respuestas que buscas a tu búsqueda de mayor conocimiento en el área que te apasiona? ¿O es quizás contribuir a que el emprendimiento que te propones ofrezca una solución a un problema de la humanidad?.

El éxito del emprendedor nace de la alineación de su emprendimiento con el  propósito esencial de su vida.

Roberto Páez

Director General de Opimmus Coach

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